Me miro al espejo, y en el reflejo no me veo a mí. Veo a una chica insegura, no lo suficientemente delgada, no lo suficientemente buena, imperfecta, llena de pensamientos negativos, como si llevara una etiqueta en la frente que diga "PERDEDORA", al menos así me siento. Perdedora por estar sola, por haber decepcionado a mi familia, por ser la amiga de la chica guapa, perdedora por no saber quererme. Miro a mi alrededor y todo el mundo está feliz, con el brazo de la chica o el chico al que quieren por encima del hombro, sintiéndose a gusto con su cuerpo, no necesitando un chico para ser feliz. Y yo, con una sonrisa en la cara, que por dentro son cientos de lágrimas por la noche, o un sentimiento de quedarme siempre sola. Lo intento, una y otra vez, quitarme eso de la cabeza, llegará alguien que merecerá la pena, que me hará sonreír más veces de las que me haga llorar, pero mientras tanto, no puedo evitar mirarme al espejo y lamentarme con ¿por qué no seré como el resto?
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