sábado, 2 de febrero de 2013

Goodbye

Sentados en el porche de aquel lugar que algún día fue nuestro, me miró muy serio y me dijo:
+¿Qué va a pasar con nosotros?
- No lo sé.
+ Necesito saberlo.
- Decídelo tú.
+ Todo esto es tan difícil...
- Si me quisieras no lo sería.
+ No sé si te quiero...
- Alguien me dijo una vez que cuando te preguntas si quieres al alguien, dejas de hacerlo para siempre...
+ Quizá necesitamos un tiempo...
- No. Esto se ha acabado. Para siempre. No me vuelvas a mirar, ni a hablar, ni nada. No quiero saber nada de ti.
+ Pero te echaré de menos. Echaré de menos tu olor, tu sonrisa, tus besos...
- Y entonces te darás cuenta de que ya es demasiado tarde.
Ella se levantó dispuesta a irse. Ya estaba bajando las escaleras cuando él la agarró del brazo. Cualquiera hubiera pensado que estaba dispuesto a cambiar por ella, pero ambos sabían que eso no iba a pasar. Ella se soltó y saliendo corriendo.

viernes, 1 de febrero de 2013

Tu heroína

 Cuando la vida te pese, cuando ya no te queden fuerzas, cuando creas que solo llueve dolor. Cuenta conmigo. Cuando todo sea de un gris muy feo y la niebla sea tan espesa que no te deje ver que sigue habiendo cosas que valen la pena, cuenta conmigo. Cuando el dolor sea la única sensación que abraza a tu corazón, cuando te sientas perdida, desubicada. Cuenta conmigo. Cuando lo único que salen de ti son lágrimas, cuando no tengas palabras y notes un nudo en la garganta, cuenta conmigo. Cuando el mundo te pese a las espaldas y tus pies estén cansados de caminar sin saber a dónde ir, cuenta conmigo. Cuando no recuerdes lo que es el calor de un abrazo ni la suavidad de una caricia, cuenta conmigo. Cuando para ti anochezca siendo de día y se te nublen todas las sonrisas, cuenta conmigo. Cuando las luces de tu vida se hayan fundido y camines a ciegas, cuenta conmigo. Cuando necesites oír una voz al otro lado del teléfono solo para sentir que alguien te escucha, cuenta conmigo. Cuando necesites alguien con quien llorar o con quien reír, cuenta conmigo.




París

 “Y a día de hoy sólo nos quedan dos corazones heridos, dos millones de recuerdos, quizá más, que almacenar en algún recóndito lugar de la memoria donde no duelan, ni estorben, ni se claven como puñales, ni escuezan como la escarcha. A día de hoy no nos queda nada, ni Venecia, ni siquiera nos queda Roma, no nos queda el amor, mi amor. Entre calada y calada, entre suspiro y suspiro. Se escapó el amor por esos escasos dos milímetros que tantas veces han separado tu cuerpo del mío. Se esfumaron tus ganas de mí por la ventana abierta de las noches calurosas en nuestra casa de París. Solo quedaron palabras hirientes y huecos vacíos, quedó tu olor enredado en mi pelo, la huella eterna de tus labios en mi pecho. Luchamos a contracorriente de esta estúpida realidad. Me quedé yo sola en esta cama, tan ingenua, tan enamorada, tan perdida, tan encaprichada. Me quedé con la sombra de nuestros proyectos, con el granito de arena que convertimos en una montaña. Con el aliento de un futuro juntos que el destino ha querido arrebatarnos. Me he quedado sola maldiciendo a Cupido por lo bajo. Sola ahogándome en un mar de llanto. Ya no nos queda ni Roma, ni Venecia, no nos queda ni el amor, ni siquiera nos queda París…

jueves, 31 de enero de 2013

Hold on

Con un cigarro a medio acabar en una mano y una botella de vodka en la otra, frente a la ventana, mezclando mis lágrimas con las gotas de lluvia, maldiciendo al que dijo que con el alcohol las penas de iban. Porque tú sigues aquí, tú y tu maldito recuerdo. Sigues recorriendo cada noche con tu boca cada milímetro de mi piel. Sigo teniendo presente el mapa de tus lunares. Sigo abrazada a tu almohada como los niños se abrazan a los peluches. Entre mis sábanas sigue tu aroma, el caos de mi existencia. Ya no nos queda ni París, no nos quedan más que recuerdos vacíos, sombras que se ciernen sobre esta casa susurrando un “nosotros” que me está volviendo loca. No quedan más que un montón de sueños rotos clavados en las paredes de este pobre corazón. No quedan más que eternos silencios repletos de amargura. Flota en el ambiente ese poquito de locura. Me están matando estas ganas de ti, de tu piel. Nunca me han gustado los finales, y este no es una excepción. Me faltas. Me falta el aire. Me falta tu voz. Se derrumban las paredes a causa de tu ausencia. Otro trago. Otra calada. Otra lágrima. Otro suspiro. Creo que nunca te dije todo lo que te quise y con ese peso sobre mi espalda me veo incapaz de empezar de cero. Incapaz de volver a ese sombrío cementerio a poner flores sobre tu tumba.