jueves, 31 de enero de 2013
Hold on
Con un cigarro a medio acabar en una mano y una botella de vodka en la otra, frente a la ventana, mezclando mis lágrimas con las gotas de lluvia, maldiciendo al que dijo que con el alcohol las penas de iban. Porque tú sigues aquí, tú y tu maldito recuerdo. Sigues recorriendo cada noche con tu boca cada milímetro de mi piel. Sigo teniendo presente el mapa de tus lunares. Sigo abrazada a tu almohada como los niños se abrazan a los peluches. Entre mis sábanas sigue tu aroma, el caos de mi existencia. Ya no nos queda ni París, no nos quedan más que recuerdos vacíos, sombras que se ciernen sobre esta casa susurrando un “nosotros” que me está volviendo loca. No quedan más que un montón de sueños rotos clavados en las paredes de este pobre corazón. No quedan más que eternos silencios repletos de amargura. Flota en el ambiente ese poquito de locura. Me están matando estas ganas de ti, de tu piel. Nunca me han gustado los finales, y este no es una excepción. Me faltas. Me falta el aire. Me falta tu voz. Se derrumban las paredes a causa de tu ausencia. Otro trago. Otra calada. Otra lágrima. Otro suspiro. Creo que nunca te dije todo lo que te quise y con ese peso sobre mi espalda me veo incapaz de empezar de cero. Incapaz de volver a ese sombrío cementerio a poner flores sobre tu tumba.
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